domingo, 26 de septiembre de 2010

Capítulo cinco.

Esto era demasiado. Primero la extraña niña de las tortitas y ahora la extraña niña de las tortitas, la alta del banquete, su amiga, y otras dos más. Que paciencia. Examine a la quinta.A simple vista, no era más normal que las otras cuatro...por lo menos de este día, sacaría una curiosa anécdota. Llevaba una extrabagantes leggins de leopardo púrpuras, pero no acababa ahí la cosa. Sus convers, aparentementes normales tenían un cordón de colores que se podían ver desde el otro extremo de la ciudad. Pero aún había más. Su camiseta de comecocos debía de ser, por lo menos, la más extraña y macabra que hubiera visto hoy (y hoy había sido un día muy raro); por lo demás, gracias a dios, era una muchacha normal, pelo castaño y gafas. Aparato y inseguridad.
Les indiqué cual era su mesa.
-¿Qué quereis tomar?
Aquella extrabagancia con patas sonrrió a la larguirucha.
-Carmich, ¿me invitas?
"Carmich" resopló.
-Pfff, Atrich...- Así que aquella era "Atrich".
-Te invito yo-Así que la de la de rizos iba sobrada.
-Entonces. ¿que va a ser?
-Para mi un café irlandés. Sin café ni irlandés. Pero con mucho azúcar, por favor.
Vaya día. Levanté la cabeza de la libreta. -¿Perdón?
-Hoy tengo un día amargo. Simplemente quiero una taza de azúcar. Lo suficiente para endulzarme el día. Y llénelo hasta arriba, eh.


Tenía que pedirle a mi jefe que me subiera el sueldo.

4 comentarios:

huguechino dijo...

"-Para mi un café irlandés. Sin café ni irlandés. Pero con mucho azúcar, por favor."

Muy original, me ha hecho especial coña ese trozo.
(no)

La mala de la película dijo...

Ah

Paula Sánchez Álvarez dijo...

Prohibida la entrada a menores de...

Paula Sánchez Álvarez dijo...

(adivina)